martes, 17 de febrero de 2015

Incidencia en el alumbrado público de Gijón. El Ayuntamiento no da soluciones

     En agosto de 2014 las farolas de la zona ajardinada frente a mi piso dejaron de funcionar. Tras dos semanas a oscuras decidí ponerme en contacto con el Ayuntamiento a través de su plataforma web. Dos semanas más tarde, ya en septiembre, y al no haber aún rastro de fotón alguno, me puse de nuevo en contacto con el Ayuntamiento, respondiendo, ahora sí bastante rápidamente, que la avería se debió a un robo de cable de cobre y que se pondrían a reparar los daños de forma inminente.

     En diciembre, como ya habrá adivinado el lector, no habían reparado nada y dado mi nombramiento como vicepresidente de la Comunidad de Vecinos (aún no he hecho tarjetas de visita acordes a tan honorable cargo, jajajaja) le encargué al Administrador que hiciera una carta-queja dirigida al Ayuntamiento de Gijón exponiendo lo que estaba pasando. Pasaron los días sin respuesta y a últimos de diciembre me puse en contacto telefónico con un departamento del Ayuntamiento y les pregunté si era broma o verdad que tan alta institución local velaba por los intereses de sus contribuyentes, a lo que me respondieron que las incidencias de alumbrado público se gestionaban a través de un aplicativo que se puso en funcionamiento a principios de diciembre de 2014 "¿Y que pasa como las quejas anteriores?", les pregunté. "...", me contestaron, y añadieron que la avería se produjo por las obras de construcción de un edificio de "San Bernardo" en La Calzada. ¡Mentira! Las obras empezaron después de que se fuera el alumbrado.

     Seguidamente me puse en contacto con la empresa de electricidad "Llano", que es la que lleva el mantenimiento del alumbrado público de Gijón, y me dijeron que SÍ, que tenían constancia de la avería desde septiembre de 2014, pero que dado que ésta se produjo por robo de cable de cobre y se habían ocasionado grandes desperfectos, el Ayuntamiento no había autorizado la reparación aún.

     Ya van 7 meses sin alumbrado y a ...... denunciar, porque seguir seguiremos.

     Conclusión: si esto pasa en año de elecciones ¿qué no pasará un año normal?


martes, 27 de enero de 2015

Feuvert y sus misteriosos cambios de aceite

     Fui cliente de Feuvert.  Desde hace bastantes años cambiaba aceite, filtros,... es tipo de tonterías de mantenimiento. Pero después de mi última experiencia con ellos, en diciembre de 2014, he decidido dejar de usar sus servicios.

     Hace más o menos un mes me dirigí a "mi" Feuvert habitual, el ubicado en el Carrefour de La Calzada - Gijón, para cambiar el aceite de mi coche diésel. Sólo cambié el aceite a pesar de su insistencia en cambiar también el filtro, algo que hago desde que tengo coche y éste ya tiene más de 400.000 km.

     Tras una hora el coche en el taller me enviaron un SMS al móvil indicando que ya podía recogerlo cuando quisiera. Tras pagar, me dirigí a mi casa, que está a escasos 600 m del taller. En el garaje me dio por mirar los niveles y comprobé sorprendido que el aceite de la cala estaba completamente negro, sin tonos de color marrón y sin textura de nuevo. Llamé inmediatamente al taller para comunicárselo y el encargado me invitó a que pasara por las instalaciones. Al día siguiente, a primera hora, me dirigí al taller, pero estaba un encargado de tienda diferente al del día anterior. Le expuse el problema y le invité a que comprobara cómo estaba el aceite, ya que el coche estaba aparcado en el propio aparcamiento de la tienda. La respuesta: negativa, que él no iba a comprobar nada. Inmediatamente le pedí una hoja de reclamaciones y la llevé acto seguido a las oficinas del Ayuntamiento de Gijón para darle curso.

     Hace unos días recibí una carta del Ayuntamiento en la que me pedían que aportara la factura y la prueba de lo que afirmaba en la queja. ¡¡Después de un mes y 1200 km quieren una prueba!! ¿Cómo voy a conseguir esa prueba? De ninguna forma, a pesar de que el encargado de la tienda tuvo la oportunidad de hacerlo. ¡Uhhmm! Será porque él era conocedor de que no hacen realmente los cambios de aceite y no quiso comprobar nada porque quedaría en evidencia. No sé, pero desde luego no me van a ver el pelo nunca más. ¡Ah! Me decía que el color negro del aceite era normal porque no había cambiado el filtro. Ya he hecho unos pocos cambios de aceite y se nota cuando es nuevo o está usado, y este estaba igual de negro que el carbón.

      La hoja de reclamaciones, en la que pedía que me hicieran el cambio de aceite "de nuevo", sólo me hizo perder el tiempo y dinero. Parece que el único daño que se les puede hacer a esta gente es a través de un post como este en el que denuncias prácticas que como poco son sospechosas.

viernes, 9 de enero de 2015

Mercaplana y otras maneras de educar a los niños

     Como buen gijonés, desde pequeño he ido a Mercaplana más veces que la mano de Bilbo y Frodo a sus bolsillos a tocar el Anillo de Poder. Y los que no sois de Gijón os preguntaréis qué es eso de Mercaplana. Pues bien, es un salón de ocio dedicado a niños y preadolescentes, ubicado en el Recinto Ferial  Luis Adaro, vamos, en el recinto de la Feria de Muestras de toda la vida (al lado del campo de fútbol de El Molinón), y que abre al público coincidiendo con las vacaciones escolares de Navidad. La de este año fue la edición 42, aunque hubo hace pocos años un parón debido a su supuesta inviabilidad económica.

     Cuando era crío, allá en los años 80, todos los niños estábamos deseosos de la llegada de la Navidad entre otros motivos por las ganas de ir a Mercaplana. Siempre fui aficionado al ajedrez, y en aquellas ediciones había un campeonato en el que participaba, aunque sin mucho éxito he de decir. Estaban en auge las máquinas recreativas y podías jugar ¡¡¡¡gratis!!!!, había una especie de piscina con barcos teledirigidos que costaba 25 pesetas, se presentaban los"últimos" juegos de ordenador,... La base de entretenimiento era la misma que en la actualidad, aunque no recuerdo que hubiera tanto adulto como hoy en día: recuerdo ir sólo o con algún amigo con 11 ó 12 años ¡sin padres! Ahora es impensable que un niño se encuentre en el recinto sin sus progenitores, tíos, abuelos,....  Y lo más importante y educativo: lo que queríamos nos lo ganábamos nosotros mismos haciendo colas, más o menos largas en función del éxito de la atracción.

     ¿Qué pasa ahora que me hierve la sangre cada vez que lo veo y padezco? Que nada más entrar en Mercaplana, los familiares de los niños corren (literalmente) para hacer ellos la cola para que sus niñitos pueda acceder al taller de cerámica, a las gomas elásticas,... Es decir, los niños no saben el esfuerzo que supone lograr un objetivo, los estamos educando en un mundo donde se les da todo hecho y además los padres, tíos, abuelos,.. hacen oídos sordos a otros niños que sí hacen la correspondiente cola y los miran divertidos como diciendo "¿no están por aquí tus padres para hacerte la cola?". ¿Pero sólo hacen la cola para su niño? Pues no, en la mayoría de los casos el niño en cuestión va acompañado de hermanos, primos o amigos, y es frustrante ver llegar, cuando estás próximo a llegar con tus hijos a su objetivo de diversión, al hijo del que tienes delante acompañado de otros tres o cuatro niños. ¡Y no se te ocurra decir nada! Porque además lo justifican y alguno hasta se pone borde.

     ¿Quién es el culpable? Bueno, podría achacarse a los padres por hacer lo indebido, pero creo que el fallo está en la propia organización que lo permite. Los niños deberían estar en la cola y, si son demasiado pequeños, que los acompañen su familia. Creo que ya empezó el año pasado el que en algunas atracciones repartan un número, como en la pescadería, o apunten a los niños en una lista de espera, y les dan una hora aproximada de acceso. Eso tampoco lo veo bien, ya que vuelven a ser los padres los que van corriendo a coger los dichosos números o a inscribirlos en la lista de espera. Y no es raro encontrarte con sorpresas como que al minuto de abrir las puertas ya no hay posibilidad de acceder a alguna atracción. Y es que son los propios animadores los que reservan a sus amigos o familia los números para acceder a su atracción.

     Abogo por que empiecen a hacer cola los niños, que sepan decidir si merece la pena o no esperar 40 minutos o una hora para subirse a una colchoneta hinchable, que valoren el esfuerzo (su esfuerzo - lo agradecerán de mayores) y que los padres sean meros espectadores. También debería haber un aforo limitado. Cualquier solución para evitar que los niños que hacen lo correcto salgan perjudicados.

lunes, 22 de diciembre de 2014

El Hobbit, la batalla de los cinco ejércitos. Por fin se acabó. Con algún spoiler

     Acabo de llegar a casa después de ver la tercera entrega de "El Hobbit", con el título que encabeza esta entrada. Lo mejor de esta sesión de cine: que acabó a una hora decente para cenar, ponerte el pijama y a dormir.

     Soy un gran aficionado a la lectura fantástica y muy especialmente a los libros de Tolkien. De hecho "Hobbit" me lo leí unas cuatro veces y "ESDLA" unas seis. La adaptación al cine de "El Señor de los Anillos" fue magistral, muy fiel al libro, quitando pasajes superfluos, con efectos visuales que quitaban el hipo,... Fueron necesarias tres pelis dado que el libro estaba igualmente dividido en tres partes y su "peso" (más de 1000 páginas) lo requería.

     ¿Pero "El Hobbit"? Un libro de unas 300 páginas.... Ni de coña requiere tres partes cinematográficas de más de dos horas, a no ser que hagan lo que hicieron: rellenar, rellenar y rellenar. Y lo peor es que cada parte se aleja más y más del argumento de su homónimo en papel.

     A aquellos que no sean seguidores de Tolkien, a los que no se hayan leído el libro o a los que a pesar de todo no les importen los importantes cambios y añadidos, pues diré que la película es entretenida, sin más. Porque a todos los demás nos va a parecer una puta mierda, ya que para ver efectos visuales o sonoros ya me veo ESDLA o Matrix.

SPOILERS

¿Dónde se vio una historia de amor entre una elfa y un enano? Será que calza un 44 el muy cabroncete, ¿y esos gusanos perforadores de roca al estilo "Dune"?, ¿y el protagonismo de los elfos y de Légolas?, ¿y que pasa con Radagast de nuevo con su carro tirado por sus enormes conejos? ¿y las monturas de los enanos: un cochino-jabalí y unas cabras alpinistas? ¿y esos orcos tan grandes y poderosos como los Huruk Hai de Saruman en "ESDLA"? ¿Y que pintan las águilas al final de la peli?, ¿por que tienen que morir en combate algunos de los enanos si en el libro no lo hacen? ¿qué coño pintan de nuevo los altos elfos Galadriel y Elrond y el mago Saruman "el Blanco"? Los efectos especiales hechos con ordenador cantan mucho más que en el "Señor de..." y otra cosa que canta mucho son los pies de Bilbo: enormes, peludos (como deben ser), pero sin vida, parece que lleva zuecos con pelos. Se parece al libro como un huevo a una castaña.

     En definitiva, saga que no me gustó más que por ver de nuevo a elfos, orcos, humanos y hobbits dándose tortas. El Sr. Jackson hubiese quedado mejor haciendo una sola película fiel al libro, pero claro, el $ es el $, pero como a Smaug, tanta ansia de $ puede resultarle fatal.

     En mi opinión, no merece más de un triste 5.


sábado, 13 de diciembre de 2014

El Valle de los Leones, de Ken Follet

     Hace unos días acabé de leer por tercera vez el libro con el que titulo esta entrada. La primera vez que lo leí era un semiadolescente de no más de 14 años. Me encantó a pesar de que no era una lectura muy apropiada para esa edad. Hace unos 15 años lo volví a leer y me volvió a gustar y esta tercera vez no fue menor el placer de leer esta novela.

     Sobre el autor no voy a decir nada que la gente no sepa: cada libro que saca es un éxito rotundo, especialmente conocido por el bestseller "Los Pilares de la Tierra", publicado sólo tres años después que "El valle de los leones".

     El libro objeto de esta entrada está ambientado a principio de los 80, primero en París y posteriormente en Afganistán, coincidiendo con la invasión rusa. En París es donde conocemos a los principales protagonistas de la historia: Jane, una chica medio hippy, cándida y aventurera; Ellis, un americano espía de la CIA y Jean Pierre, un médico francés comunista y espía de la KGB. Jane y Ellis son pareja, pero al conocer ésta el singular trabajo de él, finalizan bruscamente la relación y ella cae en brazos de Jean Pierre, sin saber que se mete en "Guatapeor". Ambos viajan a Afganistán como voluntarios de una ONG para prestar sus servicios a los lugareños de zonas rurales donde Cristo pegó las tres voces. El trabajo de espía de Jean Pierre no encuentra obstáculo alguno hasta que un buen día aparece Ellis para negociar con los guerrilleros y ofrecerles ayuda del gobierno americano para luchar contra los rusos. Las cosas se empiezan a complicar y no cuento más para no reventar la historia a aquellos que se animen a leerla.

     Añadiré que hay un pasaje del libro que es uno de los más eróticos que he leído jamás.

    Las descripciones de la forma de vida afgana, de sus costumbres, de su gente y paisajes me parece que están hechas con gran maestría y creíbles. No hay excesivos combates (que podrían llegar a aburrir) porque no es una historia bélica, sino de espías. Su lectura se hace muy amena. Le daría un 7 de nota, y si no le doy más es por ser algo previsible.



   

jueves, 6 de noviembre de 2014

Un cuento sobre la vida: El buscador, by Jorge Bucay

     Hace unos tres o cuatro años, falleció el padre de mi amigo Luis. Luis es una persona muy especial, se puede tildar de estrafalario, soñador, bohemio,.... pero sobre todo de un gran amigo. En el funeral de su padre hizo algo insólito, habida cuenta de la sociedad en la que vivimos (en Estados Unidos parece ser más habitual), a la vez que maravilloso y que nos dejó a los más allegados con las lágrimas en los ojos y pensando en sus palabras: delante del féretro de su padre y ante todas las personas que quisimos estar presentes en ese último adiós, contó un cuento que transcribo más abajo. Desde entonces he tratado de encontrar íntegro ese cuento, hasta que el propio Luis me facilitó el enlace hace unos días. Disfrutarlo.





El buscador


Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.



Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de si mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada... Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida.
Sentí pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y tres semanas

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba. Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba a penas 11 años...

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- No, ningún familiar - dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?.

El anciano sonrió y dijo: - Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa aquí es que tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda qué fue lo disfrutado..., a la derecha, cuánto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?...¿una semana? ¿dos? ¿tres semanas y media?... Y después... la emoción del primer beso, ¿cuánto duró? ¿el minuto y medio del beso? ¿dos días? ¿una semana?... ¿y el embarazo o nacimiento del primer hijo?... ¿y el casamiento de los amigos...? ¿y el viaje más deseado...? ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano...? ¿Cuánto duró el disfrutar de esas situaciones?... ¿horas? ¿días?... Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo disfrutado, para escribirlo en su tumba.

Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido...


fin


Un abrazo para Luis...





lunes, 3 de noviembre de 2014

Amnesia: The dark descent. Juegazo para PC

     No es habitual que hable sobre juegos de ordenador, pero voy a salirme de la regla general para hablar de este impresionante juego: Amnesia: the dark descent.

     Es una muy buena aventura gráfica de terror, con gráficos increíblemente logrados y una genial atmósfera, a base de efectos gráficos estremecedores y una música sobrecogedora. Como en las aventuras gráficas tradicionales, a medida que se avanza en el juego van a pareciendo problemas cada vez más difíciles que resolver. Está ambientado en el primer tercio del siglo XIX en un castillo donde el protagonista, Daniel, despierta de un sueño para comprobar que no recuerda nada. Poco a poco, y gracias a las hojas de su propio diario que se va encontrando, se da cuenta que estaba metido en un fregado muy truculento bajo las órdenes de Alexander, un elemento de cuidado, el cual hacía experimentos con lugareños a los que torturaba y luego mataba.

     Lo que percibe Daniel, si es macabro, hace que disminuya su cordura, al igual que su salud física en caso de que se haga daño. La salud mental se recupera cuando está cerca de una fuente luminosa y la salud física cuando se toma un chupito de láudano. Como podéis ver es muy "lovacraniano" a lo "Rito de Cthulhu". En ese sentido se parece, de lejos, a la famosa saga de "Alone in the Dark".

     Me encantan las aventuras gráficas, he jugado a casi todas las de Lucasarts: Monkey Island, Indiana Jones, The Dig, Sam & Max hit de road,.... todas tienes connotaciones humorísticas, pero esta es de terror de verdad. Recomendable 100 % a pesar de su "antiguedad"....4 años desde que se lanzó al mercado.